La tarjeta no es el problema: el problema es el desorden. Claves para pagar a tiempo, financiarte con criterio y no caer en intereses.
En Argentina, la tarjeta de crédito puede ser una herramienta útil o un agujero negro. El punto de quiebre casi siempre es el mismo: cuando se usa para “llegar a fin de mes” sin un plan, los intereses y el mínimo empiezan a comerse el ingreso futuro. La buena noticia: con reglas simples, la tarjeta puede jugar a tu favor.
1) Si no podrías pagarlo en 1 cuota, pensalo dos veces
Regla de oro: la tarjeta no debería financiar gastos básicos recurrentes (comida, servicios) salvo casos puntuales y con un plan de repago. Si dependés de cuotas para vivir, no es financiación: es desequilibrio.
2) No pagues el mínimo (salvo emergencia real)
Pagar el mínimo es como patear una pelota cuesta arriba: al mes siguiente debés más. Si no podés pagar el total, buscá alternativas:
- plan de pagos ordenado
- refinanciación con tasas más claras
- recorte temporal de gastos variables
- ingresos extra puntuales
La prioridad es cortar el efecto bola de nieve.
3) Usá un “tope de tarjeta” (aunque el banco te dé más)
Que tu límite sea alto no significa que debas usarlo. Definí tu propio techo: por ejemplo, no usar más del 30% del ingreso mensual (o menos si ya tenés otros compromisos). Esto te da margen y evita shock de resumen.
4) Controlá 3 fechas: cierre, vencimiento y día de compra
Esto cambia tu mes:
- Compras justo después del cierre → se pagan en el resumen siguiente (más aire).
- Compras antes del cierre → entran ya y te apuran el pago.
- Anotá el calendario y planificá compras grandes con inteligencia.
5) Cuotas: usalas para bienes, no para impulsos
Las cuotas tienen sentido cuando:
- el gasto es planificado
- el bien dura en el tiempo (ej.: electrodoméstico, herramienta de trabajo)
- la cuota entra cómoda en el presupuesto
Si el gasto es emocional/impulsivo, las cuotas solo estiran el arrepentimiento.
6) Sumá todo: cuotas + suscripciones + débitos automáticos
Muchas deudas se generan porque la gente mira “la cuota” y no mira el total del mes. Hacé un checklist mensual:
- total de cuotas activas
- suscripciones (streaming, apps, gimnasios)
- débitos automáticos
- gastos recurrentes
Vas a encontrar “fugas” que ni recordabas.
7) Armá un plan si ya estás complicado
Si hoy la tarjeta te está ganando, no te castigues: ordenate. Un plan básico:
- anotá deuda total, tasa, vencimiento
- frená gastos no esenciales con tarjeta
- pagá primero la deuda más cara o la más urgente
- mantené el pago total cuando sea posible
- definí un monto fijo de cancelación por mes (y sostenelo)
La claridad baja la ansiedad y aumenta la probabilidad de salir.
La tarjeta es un instrumento: vos ponés las reglas
Usada con criterio, la tarjeta te ordena y te da previsibilidad. Usada sin control, te roba meses de futuro. Lo importante es que tu consumo esté alineado con tu ingreso real y tu plan.
Finisterre Seguros
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